Cómo aprender a meditar

Cómo aprender a meditar

Si estás aquí, interesada en aprender a meditar, es porque algo resuena en tu interior que te dice que pruebes cómo es.

Quizás has leído o escuchado los múltiples beneficios de la meditación,  y quizás tu interés sea:

 

  • Tener más calma mental,
  • Reducir tus niveles de estrés,
  • Vivir sin ansiedad,
  • Sentirte más feliz y en paz,
  • Reconectar con tu esencia.

 

En la sociedad actual, en la que vivimos hacia fuera, sin detenernos a preguntarnos qué está ocurriendo en mi interior, una práctica meditativa puede ser la herramienta que necesites para encontrar lo que sea que estés buscando.

 

¿Cómo meditar correctamente? 

No hay una fórmula que te diga si lo estás haciendo bien o mal, pero sí hay ciertas condiciones que te pueden brindar el confort que necesitas, sobre todo cuando eres principiante.

 

1. Elige una hora y un lugar

Es importante tener un lugar y una hora en la que sebes que podrás meditar sin interrupciones.

Quizás en la mañana, antes del trabajo, puedes practicar en el living de tu casa; o por la noche, antes de dormir.

Busca lo que mejor se adapte a ti, teniendo la certeza que podrás tener unos minutos para estar contigo misma, sin que nada ni nadie te interrumpa.

 

2. Cierra los ojos

Puede parecer obvio, pero no es así, debido a que existen meditaciones que pueden hacer con los ojos abiertos. Algunas se basan en que te concentres en un objeto determinado para así alcanzar un estado de concentración.

Si eres principiante quizás te gustaría empezar a meditar observando un objeto, y luego intentar con los ojos cerrados. Es decir, si es difícil para ti la meditación con los ojos cerrados, entonces puedes intentar hacerlo abriendo los ojos y colocando la mirada en un objeto.

 

3. Usa ropa cómoda

No intentes meditar con jeans, vestido, falda, o cualquier otra ropa que te incomode porque te vas a distraer.

Mejor usa otra prenda que sea flexible como, por ejemplo, la ropa deportiva.

También procura abrigarte porque meditando puede bajar la temperatura, ya que tu cuerpo y tu mente se empieza a relajar.

Lo mismo, por el contrario, si te da calor. Si donde vives hace calor, entonces usa ropa ligera que te ayude, porque también puede pasar que durante la meditación te de calor por la propia energía del cuerpo.

 

4. Decide cuánto tiempo vas a meditar

Antes de comenzar elige la duración de tu meditación.

Si eres principiante y recién estás comenzando, te recomiendo empezar con 5 minutos y con el tiempo ir aumentando en forma gradual.

Puedes colocar el cronómetro, el temporizador o la alarme en tu celular para saber cuánto tiempo ha transcurrido. Pero ¡ojo! No te distraigas con tu celular viendo las redes sociales o contestando el Whatsapp, la idea es que sólo lo utilices como una forma de medir el tiempo.

 

5. Escoge una postura cómoda

Es muy importante que estés cómoda durante toda la meditación, por ello la postura es fundamental.

Puedes estar sentada sobre un cojín o sentada en una silla. Sí es importante que tu espalda esté recta debido a que es el canal para que la energía suba y circule.

El cuerpo tiene que estar relajado, sin ninguna tensión, para que así tu mente no se distraiga con alguna molestia.

 

Pasos para meditar fácilmente 

Ahora sí nos toca indagar sobre algunas técnicas para que comiences con tu práctica.

No solo es necesario que tengas una actitud física sino, también, ésta debe ser mental, para que así puedas aprovechar al máximo el tiempo que estás meditando.

 

1. Concéntrate en la respiración

Así como la respiración es fundamental en yoga, lo mismo ocurre en la meditación.

Concentrarte en la inhalación y la exhalación te ayudará a que la mente no divague y que puedas estar en el momento presente. La respiración no ocurre en el pasado ni en el futuro, está ocurriendo ahora.

Puedes concentrarte en el sonido que produce tus fosas nasales cada vez que el aire entra y sale. También puedes colocar tus manos en el estómago para sentir como se expande y se contrae con cada respiración.

Lo importante es que sea una respiración consciente y no en piloto automático, como suele ser durante el día por no prestar atención a cómo estás respirando.

Este ejercicio lo puedes hacer cada vez que necesites estar tranquila y bajar tus niveles de ansiedad y estrés, y no solo cuando estás meditando. Basta unos minutos para que automáticamente entres en un estado de paz y tranquilidad.

 

2. Deja que los pensamientos transcurran

Es inevitable pensar, al igual que sentir.

La clave está en ¿qué puedes hacer tú? Tienes 2 opciones:

 

  • Perderte en lo que estás pensado, engancharte a esa emoción que surgió; y al final te dominan.
  • Observar (como si fueses un tercero imparcial) el pensamiento y la emoción, dejando que sigan su camino; y al final tú tienes el poder.

Estamos acostumbrados a que la mente nos domine y haga lo que quiera. Pero cuando tomas conciencia de ello puedes revertirlo, para que tú tomes el control.

Cuando comienzas a observar tus pensamientos eres consciente sobre la calidad de ellos, es decir, te das cuenta si la mayoría te beneficia o te perjudica. Dejas de pensar en piloto automático para ahora elegir qué quieres pensar.

Durante la meditación date cuenta de todos los pensamientos que aparecen y que quieren distraerte, y así podrás tener una mente más calmada gracias a la práctica y transcurrido un tiempo.

 

3. Haz de la meditación un hábito saludable

Un hábito puede ser beneficioso o perjudicial.

Adquirir un nuevo hábito toma tiempo, pero no por ello es imposible.

Como mínimo deben transcurrir 21 días para que la mente se acostumbre a ese nuevo hábito y lo interiorice. Ojo que eso es lo mínimo, así que puede ser durante 30 o 40 días (o el tiempo que consideres necesario) para que -realmente- forme parte de tu rutina y no se te olvide. 

 

4. Sé paciente

Los beneficios no los vas a experimentar de la noche a la mañana. No esperes resultados inmediatos porque no va a ocurrir.

Mejor no tengas expectativas y deja que el proceso meditativo te sorprenda. No te apegues a ningún resultado en particular.

En la medida que practiques todos los días y seas un meditador constante, entonces de a poco irás dándote cuenta de pequeños cambios.

 

Conclusión

La meditación es más sencilla de lo que parece, sobre todo cuando eliminas de tu mente todos los estereotipos que te están impidiendo comenzar con tu práctica.

Cuando comienzas, sobre todo si eres principiante, es importante tener en cuenta ciertas condiciones que te ayudarán a experimentar sus beneficios.

Dichas condiciones incluyen tu cuerpo y tu mente; al punto que, si ambos están en circunstancias óptimas, será inevitable que cada vez quieras meditar más.

La clave para triunfar es la disciplina, el tiempo y la constancia, para que así -de a poco- te puedas beneficiar de la meditación.

 

 

 


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